Grabado de 'Die Balearen' con la piedra utilizada para prensar las aceitunas, y de esta manera extraer el aceite, en la tafona de Massanella, una finca de la Sierra de Tramuntana.

EL OLIVO Y LA PRODUCCIÓN DE ACEITE

El cultivo del olivo y el consumo de aceite de oliva tienen una gran tradición en Mallorca. De hecho, el aceite de oliva es un elemento básico de la cocina mallorquina, antiguamente también fue utilizado para la iluminación de las casas. El olivo es un árbol típicamente mediterráneo muy bien adaptado a la singularidad del clima isleño, sobretodo en la Sierra de Tramuntana donde forma parte de su paisaje con unos árboles milenarios. Su madera es muy apreciada, ya que dura mucho tiempo.

Fue a partir del siglo XVI, cuando se produjo un gran avance en su cultivo y en la producción de aceite, sobretodo en los pueblos de la Sierra de Tramuntana, siendo Sóller el principal productor. Este cultivo representó durante mucho tiempo la principal fuente de riqueza para las fincas de estos pueblos, casi todas disponían de una tafona propia. Los excedentes de aceite del consumo de la isla eran destinados a la exportación, a plazas económicamente fuertes, como Londres, Ámsterdam, Rótterdam, Hamburgo o Marsella. De aquí el interés de las clases sociales dominantes por controlar su producción y su comercialización. Más que para el consumo humano el aceite exportado era utilizado como materia prima en procesos industriales. En Inglaterra y Holanda necesitaban aceites mediocres en sus fábricas textiles. Marsella, con una potente industria química importaba aceite de Mallorca, el cual una vez manipulado con otros componentes era transformado en jabón.

Entre la segunda mitad del siglo XVII y los primeros decenios del XVIII, el aceite representaba entre el 65 y el 85 por ciento de las exportaciones mallorquinas. A partir de 1850 el aceite pasó a un nivel secundario como producto de exportación, ya que, por una parte se iban consolidando otros productos como el vino y la almendra. De otra parte, al final del siglo XIX, el mercado internacional comenzó a perder interés por el aceite mallorquín, mayoritariamente de baja calidad. Los consumidores de Europa y de América preferían el de Italia. A pesar del descenso en las exportaciones hasta principios del siglo XX el aceite continuó siendo la principal fuente de riqueza en las fincas de la Sierra de Tramuntana con tafona propia.

Actualmente las dificultades que presenta el cultivo del olivo en la Sierra de Tramuntana, han hecho disminuir enormemente la producción de aceite. A causa de la orografía de la Sierra, que dificulta el acceso con medios mecánicos, las plagas y el estado de abandono en el que se encuentran los olivares. Con los frutos del olivo de variedad mallorquina, cultivada entre 300 y 600 metros de altura, se obtiene el aceite virgen de la Sierra de Tramuntana (Oli verge de la Serra de Tramuntana). Este aceite tiene la denominación de calidad controlada (Qualitat Controlada QC), que es un reconocimiento por parte de la 'Conselleria d'Agricultura i Pesca' de la Comunidad Autónoma de las 'Illes Balears'.