Higos extendidos sobre cañizos, secándose al sol.

LA HIGUERA Y EL ALGARROBO

La higuera

La higuera es un árbol autóctono de Mallorca. El incremento de su cultivo se produjo en el siglo XIX, favorecido por las parcelaciones de la propiedad rural de aquella época. Se convirtió en el árbol más extendido de Mallorca, después del olivo, con una fuerte presencia en las explotaciones pequeñas y medianas.

A finales de verano es cuando empieza la temporada de higos, una vez recogidos son destinados al consumo humano o animal, bien como fruta fresca o bien secos. El proceso de secado enriquece al higo en azúcares, al mismo tiempo que ayuda a conservarlo. Para secarlo se hacía lo que se llamaba un 'sequer'. Consistía en extender los higos al sol sobre unos cañizos. Por las noches se tenían que entrar o bien apilar para evitar que el rocío los echara a perder. Este proceso se repetía durante siete u ocho días, hasta que estaban completamente secos. A lo largo de este tiempo se iban aplanando y girando, a la vez que se seleccionaban los mejores. Si hacía mal tiempo, terminaban de secarlos en el horno.

Los higos destinados al consumo humano eran aplastados hasta dejarlos redondos y bien planos. Posteriormente los almacenaban en cajas de madera o dentro de recipientes de barro. Para ocasiones especiales, como la matanza del cerdo, se preparaban higos secos con anís y azúcar en el interior de recipientes de cristal o barro. También se hacían panes de higo, con higos triturados, aguardiente y semillas de anís. Hoy en día todavía se pueden encontrar estos productos, pero ya no son un alimento de consumo cotidiano. Lo cual ha provocado una recesión en el cultivo de la higuera, junto con la pérdida de su interés como pienso, debido a la excesiva grasa que acumulan los animales con su consumo.


El algarrobo

El algarrobo es un árbol típico del secano mallorquín, que crece en tierras poco fértiles y no necesita demasiadas atenciones. Tradicionalmente su leña ha sido utilizada como combustible. Su fruto, la algarroba, era utilizado como pienso para los animales de tiro. Entre el último tercio del siglo XIX y los comienzos del siglo XX su cultivo conoció un importante crecimiento, vinculado al consumo del ganado. Se exportaron grandes cantidades a la península y al extranjero, pero la progresiva disminución de los animales de tiro redujo su demanda. Paralelamente, se inició la utilización industrial de la algarroba, como sucedáneo del cacao para la fabricación de chocolate. También se obtienen azúcares, alcoholes y laxantes. Su semilla, el garrofín es utilizada para la elaboración de plásticos, aunque la aparición de materiales sintéticos lo han desvalorizado. Durante los años de la Guerra Civil Española y los años de la posguerra, en los cuales el país quedó aislado internacionalmente, adquirió importancia para la fabricación de alimentos substitutos de otros que no podían importarse fácilmente, como el café.